Los glaciares de Frostgate brillaban bajo la luz de las estrellas y las linternas, creando una atmósfera mágica y casi irreal. Phoenix y Ulrich estaban posicionados en el centro de la plaza, donde darían inicio al Festival de las Luces del Norte. A su alrededor, los ciudadanos de Frostgate se aglomeraban, ansiosos por participar en la ceremonia que simbolizaba la protección continua de la ciudad por la Diosa de la Luna.
Los guardias de Frostgate, vestidos con sus armaduras de invierno decoradas