Phoenix estaba arreglando su vestido azul marino, tratando de recobrar el aliento después del intenso encuentro con Ulrich. Su corazón aún latía rápido, y su mente estaba llena de pensamientos tumultuosos. Cuando Aurelius se acercó a ella con una expresión seria, Phoenix sintió un escalofrío de nervios recorrer su espina dorsal.
El anciano miró a Phoenix con una mirada penetrante, como si pudiera leer sus pensamientos.
"Espero que no haya sucedido aquí lo que estoy imaginando", dijo él, su voz