Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sala del trono parecía pesar bajo el peso de la ausencia. Cada despedida era una cicatriz más, grabada con solemnidad en la carne del luto que Phoenix cargaba con tanta firmeza como su vestido negro y su corona oscura. Tras su discurso, un silencio reverente se instaló por algunos segundos. Y entonces, uno a uno, los representantes del Norte se acercaron.
El primero fue el Conde Alden Montague. Sus cabellos grises estaban más escasos, la piel p&aac







