CRYSTAL.
El agudo y musical tintineo del cristal haciéndose añicos resonó en las inmediaciones del gran salón de baile, ahogando momentáneamente al clásico cuarteto de cuerdas.
El champán ámbar salpicó el pulido mármol blanco, acumulándose alrededor de las puntas de los inmaculados zapatos de cuero del Alfa Tyrell Lancaster. No pareció darse cuenta del derrame. No pareció notar los jadeos de asombro de los dignatarios de la alta sociedad que estaban en su círculo, ni la aproximación inmediata y