Enrique entró en su habitación con el corazón acelerado. Su jadeo se hizo más fuerte. Su sangre bombeaba dentro de sus oídos. Se sentía tan enfadado, pero no podía hacer nada. Absolutamente nada. Su tía tenía el don de hacer que todo saliera siempre como ella quería. Ella realmente no podía dejar pasar esto por una sola vez. Realmente no quería hacer esto. Realmente no quería tener citas o, mejor aún, hacer que Cecile se enamorara de él. Él tenía su propia manera de hacer las cosas. Se sentía t