Isabella tosió un poco mientras se afanaba en fotocopiar unos papeles en la fotocopiadora. Apenas miró a su alrededor.
Enrique se detuvo frente a la mesa de Isabella. Su asiento estaba vacío, pero el estado de su mesa le decía que estaba presente en el edificio. El sonido de su tos le hizo apartar la mirada de su escritorio y dirigirla en dirección al sonido de su voz. Finalmente, la vio junto a la fotocopiadora, ocupada con unos papeles en las manos. Tosió un poco más y se tapó la boca con la