CAPÍTULO 8 — Lo haré.
Sofía.
Sentí unas manos que sacudieron mis hombros con suavidad, y traté de abrir mis ojos. Lo primero que sentí fue un dolor de cabeza, y luego, de forma borrosa, vi la cara de ese hombre.
“Gael”, recordé cuando me dijo su nombre, y luego me senté de golpe.
—Me quedé dormida… —dije mientras mi corazón volvió a latir fuertemente, mientras él profundizó su ceño.
—No es un delito dormir…
Asentí, pero mi mente solo repetía su última frase.
“La mujer que será mi esposa”
Tuve que unir mis man