CAPÍTULO 50 — No vas a salir sin mí.
Sofía.
Diego me observó con una intensidad que me hizo sentir incómoda, como si pudiera ver a través de mis mentiras. Tragué saliva y traté de mantener la calma, a pesar de la ansiedad que me estaba invadiendo.
—Diego… —retrocedí un paso cuando él dio otro hacia mí, como si fuese necesario apartarme de él
—No entiendo por qué mientes, Sofí… ¿Dónde estabas? ¿Qué estás tratando de ocultar?
Mi boca se abrió un poco negando. Su tono ya era demasiado.
Mi mente buscó desesperadamente una excusa c