Mundo ficciónIniciar sesiónResulta que salvar la vida del hombre que debías matar requiere exactamente el tipo de magia oscura que convierte al pueblo en turba sedienta de tu sangre.
El control de Adriana se resbaló como arena entre dedos cerrados.
Un momento estaba parada en la torre circular rodeada de cuarenta y siete ataúdes vacíos, sintiendo el peso de Helena dentro de su cráneo como segundo cerebro pulsante. El siguiente, sus manos ya no eran suyas. Garras de sombra pura brotaron de sus dedos, largas como dagas y afiladas como el filo de la traición, materializándose del mismo odio concentrado que Helena había cultivado durante doscientos años de muerte sin descanso.







