Mundo ficciónIniciar sesiónUna diosa puede controlar vida y muerte de millones, pero no puede devolver el aliento a la única persona cuya muerte realmente importa.
La sangre se extendía por el mármol del salón del trono como una mancha carmesí que crecía inexorablemente. Adriana yacía en mis brazos, el pecho atravesado por una lanza de energía pura que había surgido del enfrentamiento entre Javier y Valdís. Sus ojos, esos ojos que había







