Mundo ficciónIniciar sesiónLa peor esclavitud no es la de cadenas sino la de una mente reescrita para amar sus grilletes.
Helena permanecía inmóvil junto a la ventana, y algo en su postura me hizo contener el aliento. Sus ojos, que antes brillaban con ese blanco fantasmal que conocía tan bien, ahora eran completamente negros. No el negro de las pupilas dilatadas, sino una oscuridad absoluta que parecía absorber la luz circundante. Su boca se curvaba en una sonrisa perfecta, demasiado







