Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando tu hija asciende a deidad, cada abrazo previo se convierte en última caricia de mortal a dios.
La transformación no llegó con luces celestiales ni música angelical. Llegó como el amanecer: gradual, inevitable, y absolutamente irreversible. Valdís permanecía sentada en el centro de la cama imperial, pero ya no era la niña de cinco años que había estado allí momentos antes. Su cuerpo mantenía las m







