Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amor de un dios no es bendición; es cadena que te arrastra entre la adoración y el castigo sin poder distinguir cuál es cuál.
La marca en mi muñeca palpitaba con ritmo constante, recordándome cada segundo de mi nueva condición. No era dolor exactamente, sino algo más profundo: la sensación física de pertenecer a algo que había trascendido toda comprensión mortal. Los otros cuatro llevaban marcas id&e







