Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando tu hija de seis meses te mira con ojos de doscientos años, cada abrazo se siente como ser juzgada por fantasmas.
Valdís había crecido demasiado rápido. A los seis meses, tenía el tamaño y la coordinación de una niña de dos años, pero su mirada contenía una profundidad que me perturbaba hasta los huesos. Sentada en su cuna dorada, jugaba con bloques de madera tallada que organizaba en patrones geométrico







