Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando tu hijo no nacido susurra secretos que solo los muertos conocen, cada patada se siente como advertencia.
El primer movimiento llegó a medianoche, no como el revoloteo suave que los libros describen, sino como un puño diminuto golpeando desde dentro. Me incorporé en la cama, la mano volando instintivamente a mi vientre apenas redondeado. Pero lo que siguió no fue silencio.
Fue un susurro.
No con palabras, sino con algo más profundo. Una vibración que se extendía desde mi útero hasta mi columna vertebral, cargada de una inteligencia que me heló la sangre. Era como si algo estuviera tratando de comunicarse conmigo a través de las barreras de carne y tiempo.
—Selene —murmuré, mi voz quebrándose en la oscuridad.
La bruja apareció de las sombras como si hubiera estado esperando. Sus ojos plateados brillaron con una luz sobrenatural cuando se acer







