Mundo ficciónIniciar sesiónLos fantasmas no olvidan, y cuando les pides un favor, siempre cobran un precio que no anticipaste.
La Torre Este se alzaba en el horizonte del palacio como una aguja negra clavada en el corazón de la noche, sus ventanas rotas proyectando sombras que parecían garras extendidas hacia el cielo cada vez más oscuro. Adriana cam







