Mundo ficciónIniciar sesiónResulta que declarar independencia de tres hombres obsesivos es más fácil que mantenerla, especialmente cuando uno controla tu vínculo de sangre, otro puede sentir cada latido de tu corazón, y el tercero acaba de descubrir que no hay lazo familiar impidiéndole perseguirte.
El patio de entrenamiento vacío era el único lugar donde Adriana podía respirar sin sentir el peso de seis ojos siguiendo cada movimiento. El amanecer apenas pintaba el cielo de tonos carmesí cuando llegó, envuelta en su túnica de entrenamiento negra, con la daga de plata escondida como siempre contra su muslo. Tres días habían pasado desde que expulsó a los tres hombres de la sala del trono, tres días de silencio tenso donde ninguno había intentado acercarse directamente.
Pero podía sentirlos.







