Mundo ficciónIniciar sesiónEntrar al útero de tu esposa para pelear contra tu cuñada por custodia de tus hijos no nacidos es el tipo de pesadilla que Freud no podría haber imaginado.
El círculo ritual se extendía alrededor del cuerpo que una vez había sido mío, ahora ocupado por Ravenna mientras llevaba a mis gemelos. Las velas negras proyectaban sombras danzantes sobre las runas talladas en el suelo de mármol del estudio de Damián. Los pergaminos antiguos que habíamos consultado para diseñar este ritual yacían dispersos, sus bordes chamuscados por la magia que habíamos invocado.
Esto es demencia, pensé mientras mi forma astral flotaba sobre mi cuerpo físico. Pero es la única demencia que tenemos.
Damián se acomodó a mi derecha, sus manos temblorosas mientras trazaba los símbolos finales en su frente con sangre de dragón. El Rey ocupó el lado i







