Mundo ficciónIniciar sesiónVer a tu esposa embarazada es alegre hasta que recuerdas que el alma dentro es de quien juró destruirte y los bebés son rehenes biológicos.
¿Cómo llegamos a esto? La pregunta resonaba en mi mente mientras observaba el cuerpo que una vez había sido mío, ahora ocupado por la consciencia de Ravenna. Mi vientre —su vientre ahora— se curvaba con seis meses de embarazo gemelar, y cada movimiento de los bebés me recordaba la perversidad de nuestra situación.
Yo estaba atrapada en el pequeño cuerpo de Kael, de apenas seis meses de edad aparente, compartiendo este diminuto espacio con Valdís y la Niña. Tres consciencias adultas comprimidas en un cerebro infantil que apenas balbuceaba. Cada intento de hablar se convertía en llanto frustrado. Cada gesto desesperado se interpretaba como capricho de bebé.
—No pueden liberarla —se burló Ravenna desd







