—No, no, ya te lo dije, las jotas son comodines en esta ronda. Eso significa que ganas—.
Luna se sonríe y arrojó sus cartas sobre el cojín del sofá entre ellos.
—Sabes que, siendo el príncipe de un país que no favorece los juegos de azar, eres sospechosamente bueno en esto—.
Hafid le sonrió y su hermosa sonrisa hizo que su corazón latiera más rápido.
—He viajado por todo el mundo, mi querida Luna. Es posible que haya aprendido uno o dos trucos en mis viajes—.
Comenzó a preguntar si jugar desde