El salón ceremonial estaba lleno del equipo del fotógrafo, los sirvientes del palacio corriendo para asegurarse de que absolutamente todo estuviera en perfecto estado y, por supuesto, los distintos miembros de su familia. Al principio, Hafid no pudo encontrar a Luna ni a los niños.
Era un gran día, momento para una serie de retratos formales, y todos iban vestidos con sus mejores galas. Ziad finalmente había regresado a casa, y una hora más tarde, Fahim hizo su propia aparición, recién llegado