Mundo ficciónIniciar sesiónLa venganza cumplida nunca trae paz; solo cambia el rostro de quien carga culpa.
El hospital militar olía a desinfectante industrial y a algo más difícil de definir: el aroma metálico de la desesperación contenida. Mariana había estado sentada en la sala de espera durante tres horas, observando cómo las enfermeras entraban y salían de habitaciones con expresiones cuidadosamente neutras, como si hubieran aprendido a vaciar sus rost







