Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas manos que peinaban el cabello de Mariana temblaban ligeramente, o tal vez era ella quien temblaba. Era difícil distinguir en este punto. La habían despertado antes del amanecer con instrucciones tersas: ducharse, vestirse, estar lista para conferencia de prensa en dos horas.
Nadie le había dicho qué iba a anunciar Tariq.







