Mundo de ficçãoIniciar sessãoMariana no durmió esa noche. Se quedó mirando el teléfono prepagado durante horas, girándolo en sus manos como si pudiera revelar sus secretos a través de tacto. El dispositivo era simple, barato, desechable. Pero su presencia significaba algo mucho más grande y más peligroso.
Alguien había entrado







