El jardín interior del palacio resplandecía bajo el sol de la tarde. Mariana había decidido aprovechar el tiempo libre mientras los niños estaban en sus clases de equitación para disfrutar de un momento de paz entre las flores. Con un libro en su regazo, se había acomodado en uno de los bancos de mármol, oculta parcialmente por una frondosa buganvilia que trepaba por la columnata.
El aroma de los jazmines flotaba en el aire, mezclándose con el sonido del agua que caía suavemente en la fuente cen