Ricardo sostuvo a Bianca del cuello, se agachó lentamente hasta estar cerca de su boca que tanto placer le habían generado, y le dió un beso largo y apasionado, ella se dejó llevar, mecida entre sus brazos, perdiendo el control de sus acciones, él la condujo hasta el lecho, sin que ella pusiera alguna resistencia
–será demasiado rápido para decir que te amo–expresó Ricardo mientras contemplaba aquel hermoso cuerpo tendido a su lado. La noche siguió transcurriendo, ese par de enamorados nunca sa