Meses después de la pérdida de Josué jr., Marian se encontraba sentada en la entrada de su casa con su sobrinito Esteban, disfrutando de una rica jícama y un delicioso mango bañados en sal y limón, antojo que tenía ella debido a su embarazo.
En eso llego Josué y el niño corrió hacia su encuentro muy feliz, ¡Tío!, ¡Tío!, qué bueno que llegaste, ¡ven a comer fruta! Tomándole con su manita le llevó hacia donde su esposa, a quién él saludó, con un dulce beso en la frente.
¡Ya llegué amor!, me doy c