Al llegar a casa Marian y Josué se dirigieron directamente a la cuna para acostar a Gely, los dos abrazados, mirando a su hermosa beba platicaban:
¡Josué! Tenemos que cuidarla mucho, no podemos permitir que vaya suceder lo mismo.
¡Cariño! ¡Tranquila! “No pasará nada”, pero si tomaremos las medidas necesarias, le decía Josué a su esposa Marian.
La Sra. Gela en compañía de Andrea la hermana de Josué, tocaron la puerta y entraron al cuarto para llevarle a Marian su caldo de pollo y lo necesario