Capítulo 43: Pequeña Lía
Logan se acercó despacio. No quería asustarla. Cada paso que daba resonaba en el pasillo vacío, y eso lo obligó a suavizar el paso, a parecer menos imponente de lo que en realidad era.
La niña levantó la vista, sobresaltada, y se apresuró a secarse las lágrimas con el dorso de la mano, como si tuviera miedo de ser reprendida por llorar.
—Hola —dijo él con voz baja, casi en un murmullo—. ¿Qué haces aquí sola?
La pequeña no respondió. Bajó la mirada hacia sus zapatitos y