YAMILA KAYA
Esa rara sensación de no tener suficiente de alguien me acogió, estaba tan extasiada en aquel beso pasional e intenso, que me preguntaba si alguna vez me podría saciar de Aaron Bianchi.
Es como si ese hombre hubiera sido diseñado, predestinado para mi, me besaba como si conociera cada milímetro de piel que su lengua y sus labios acariciaban de una manera experta.
Cuando por fin nos separamos, yo dudaba hasta el año en que nos encontrábamos.
—Eso fue… — murmuré tratando de encontr