La clase terminó y, enseguida, la sala se llenó de murmullos y risas. Me colgué la mochila al hombro y respiré hondo, porque en cuestión de segundos, Ash, Felix y Kai se me echarían encima, al igual que las miradas de todas las chicas desesperadas que aún estuvieran allí. Iba a ser el blanco de los rumores. Esto no era lo que quería en mi primer día.
A pesar de cómo me sentía, me armé de valor, me di la vuelta y subí las escaleras. Solo que no llegué hasta los chicos tan rápido como pensaba. Un