Mundo de ficçãoIniciar sessãoPOV: DAIMON
Soltó un sollozo trémulo, su mirada desesperada, buscando algún rastro de piedad que no existía en mí.
“¡Destrózalo, arráncale pedazo por pedazo!”, rugió Fenrir en mi mente, implacable, salvaje, voraz. “¡Corta, quiebra, hazlo sangrar! ¡Esto es traición! ¡Y la traición no se perdona!”
Sin dar espacio para más titubeos, agarré los dedos de la mano izquierda de Simón con brutalidad, torciéndolos hacia atrás hasta escuchar el chasquido seco y el grito de dolor que estalló en él.
El alarido de sufrimiento resonó contra las paredes de piedra, un sonido gutural, desesperado, mientras se debatía inútilmente, atrapado por las correas que yo mismo había apretado.
Me incliné más, acercan







