POV: DAIMON
Cerré los ojos por un segundo, inhalando profundamente el olor a miedo y sumisión que ellas habían dejado atrás, alimentando al depredador que llevo dentro.
Abrí los ojos y seguí, caminando con pasos firmes y rítmicos por los enormes corredores de piedra de la fortaleza, cada huella reverberando como un aviso sombrío. Todo mi cuerpo exudaba poder bruto, las garras aún parcialmente expuestas, tintineando a cada movimiento, mientras el aire denso del lugar envolvía mi piel caliente.
Al llegar a la puerta que daba acceso a la escalera del calabozo, el guardia me vio y, al instante, sus ojos se abrieron en una mezcla de respeto y puro terror. Sin que yo tuviera que decir palabra, corrió a abrir la pesada reja de hierro que chirrió bajo la fuerza de la estructura secular.
Detrás de mí, percibí la presencia silenciosa y leal de Jasper, siempre atento. Su respiración era constante, controlada como la de un verdadero guerrero que sabe cuándo hablar… y cuándo simplemente obedecer.