[Horas antes...]
Elliot avanzaba por los pasillos del palacio cuando de pronto se cruzó con Nayla. Ella caminaba con prisa y tras ella un guardia la seguía cargando en brazos a una joven inconsciente.
—Perdón por no saludar como corresponde, ¡después hablaremos! —soltó.
Sin añadir nada más, continuó su camino. Elliot permaneció observando cómo se alejaban, intentando comprender lo que acababa de presenciar.
Fue entonces cuando lo percibió. Un aroma.
No se trataba de una fragancia cualquiera, si