C375: UN RECIPIENTE.
Alaric repitió en voz baja aquella palabra que había resonado en su mente: “hijo”. Él ya sabía que Damián estaba destinado a convertirse en Alfa, eso implicaba que, si aquel hombre hablaba de él como su hijo, entonces no había dudas: estaba ante un Alfa en pleno derecho, alguien cuya autoridad no se discutía.
Esa certeza cambió su postura. Sin dudarlo, inclinó la cabeza en señal de respeto, adoptando una actitud mucho más respetuosa.
—Mis disculpas por mi descortesía —dijo con sinceridad—. He p