C293: NO TIENES NADA QUE TEMER.
Damián sonrió con satisfacción y ternura antes de inclinarse para besarla de nuevo.
—Por fin lo dijiste —murmuró contra sus labios—. Después de tanto tiempo… finalmente lo aceptaste tú misma.
Con cuidado, levantó una mano para secar las lágrimas que aún permanecían en su rostro, pasando la yema de sus dedos por sus mejillas con delicadeza.
—Escucha. No tienes nada que temer. Yo no te traicionaré. Jamás lo haría. Estoy de tu lado, Dalila. Y te amo con locura. Te deseo… y lo hacía desde siempre.