C235: TE COMPENSARÉ.
Sigrid no dejó de sostenerlo. Mientras Asherad se desmoronaba, dejando salir tantos años de autocastigo, sus manos recorrieron con suavidad su espalda ancha, dibujando círculos lentos como si intentara deshacer, con cada caricia, los nudos que la culpa había tejido en su interior.
Después deslizó los dedos hacia su nuca y se quedó allí, acariciando su cabello con una ternura profunda, ofreciéndole consuelo sin prisas, permitiéndole vaciar todo aquello que había reprimido durante tanto tiempo.
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