C120: UNA OFRENDA PARA LIMAR ASPEREZAS.
—¿De qué me serviría eso? —cuestionó África—. No me sirve de nada limitarme a dormir al lado del Alfa. Si no me toma, no voy a quedar embarazada.
Morgana le sostuvo el rostro con ambas manos y asomó el rostro al oído de su hija.
—Yo te voy a conseguir un cachorro.
África se apartó de golpe.
—¿Qué… qué estás diciendo? —murmuró.
—Ya no podemos contar con Sigrid —asumió—, pero ese es otro asunto. De ella nos desharemos después. Antes de eso, tú tienes que tener un hijo, cueste lo que cueste. Le tenderemos una trampa al Alfa. Harás que crea que se acostó contigo y, después, le dirás que estás embarazada. Yo me encargaré del resto. Te conseguiré un cachorro. Ya no harás esto sola, África —añadió—. Estaré contigo. Te ayudaré en todo.
*****
Días después, durante la noche, el Alfa se preparaba para dirigirse a la habitación de Sigrid, como lo hacía cada noche sin falta. Su rutina era invariable: siempre iba a verla. Algunas veces compartían el lecho con intimidad; otras, simplemente dormían j