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―Sí ―respondió―. Porque si esta puerta se abre, quiero saber que fui yo quien puso la mano en la perilla.

A la mañana siguiente, Aryanna salió sola.

No anunció la salida como si fuera una ceremonia.

No pidió permiso.

No aceptó que Teresa le preparara una bolsa con agua, pan, pañuelos y un miedo doblado en servilletas. No dejó que Emilia revisara la dirección tres veces. No permitió que C&e

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