Mundo ficciónIniciar sesiónVilla de las Mercedes
En los días que siguieron Dominic se mantuvo tan cerca de ella como pudo. Pasaban la mayor parte de las tardes juntos y en las noches se iba a cazar: quería tentar a la suerte lo menos posible, porque en el momento en que se deslizaba desde el alfeizar de su ventana las emociones de Lara le despertaban aquel instinto por liberarse que solo podía saciar inmerso en el espíritu de la cacería.







