~ALESSIA~
Cuando el amanecer empezó a teñir débilmente las ventanas, Federov estaba terminando de vendar a Maksim y dando instrucciones claras sobre reposo, antibióticos, curaciones y vigilancia por la pérdida de sangre. Maksim lo escuchó con cara de estar dispuesto a ignorar la mitad de las indicaciones, así que me aseguré de mirarlo con una advertencia lo bastante clara para que entendiera que, si se atrevía a levantarse antes de tiempo, yo misma lo amarraría a la cama.
Lo subieron a nues