~MINA~
Apreté el teléfono con el puño, mientras aquella pregunta me retumbaba dentro de la cabeza y el miedo me recorría completa, frío y pegajoso, y durante unos segundos sentí que mi cuerpo quería hacer exactamente lo peor que podía hacer en ese momento: quedarse inmóvil.
Tuve que obligarme a respirar y pensar. No podía sentarme a esperar que Artem llegara como si aquello fuera una de mis pinches novelas y el galán apareciera justo cuando la protagonista estaba a punto de morir.
Artem estab