~ALESSIA~
Enterramos a mi padre al día siguiente, sin mucha ceremonia.
No hubo un velatorio ni largas despedidas porque no podíamos permitirnos ese lujo. Teníamos que hacerlo rápido porque Mila seguía en manos de Gio y cada minuto que pasaba era un recordatorio brutal de que no teníamos tiempo para detenernos demasiado en el dolor, aunque ese dolor me estuviera desgarrando viva por dentro.
Aun así, Bruno Cardinale, mi padre y el gran Capo de la Camorra, no podía desaparecer de este mundo