Dos días después...
~MILA~
Había tantas voces hablando a la vez que, por un momento, me sentí nerviosa y a punto de echarme a correr como si huyera de algún peligro.
¿Cuál? Ni idea, porque una buena parte de las personas que estaban sentadas alrededor de aquella mesa me querían con toda su alma y, en más de una ocasión, habían puesto sus vidas en peligro para protegerme. Especialmente los dueños de los dos pares de ojos oscuros e intensos que me saludaron con calidez y amor.
Maldita sea