— ¡Eres tan increíble como tu madre! - Observé, haciéndola sonreír.
— Vamos a empezar, coloca las manos, una arriba y otra abajo, como si estuvieras sosteniendo una esfera invisible. — Orientó, la observé repitiendo el gesto. — Somos el flujo del agua, vamos a girar la esfera entonando un encantamiento; nuestro objetivo es forzar el flujo del agua hacia arriba, pero sin pelear con la naturaleza, dirigiendo el flujo del agua en la dirección opuesta.
— ¿Cómo haremos esto? - Abrí los ojos de par e