Navegué hábilmente entre los majestuosos árboles, realizando una maniobra en forma de “C” cuyo extremo me colocó justo delante del líder del lobo. Salté frente a él, escuchándolo rugir de furia. Antes de que sus enormes patas pudieran alcanzarme, di otro salto a un árbol cercano, notando que habíamos llegado a una zona de lodo movedizo. Clavé mis garras en el tronco del árbol, elevando mi cuerpo un poco por encima del peligro, mientras observaba atentamente las ramas y troncos resistentes que p