— Humana, no me importan tus dilemas internos. Eres mía, nos reclamamos ante los ancestros y la Diosa Luna, ¡lo que siento no importa! — Un rugido resonó desde el pecho del Alfa.
Mis ojos se llenaron de lágrimas; era eso, él no me amaba.
— Soy solo un recuerdo vivo del cuerpo que tanto amas — Gruñí, finalmente empujándolo, aunque incapaz de alejarlo. — Me importa un comino tú, los ancestros y la Diosa. ¡No me importa toda esta tontería!
— ¿Qué quieres decir con eso? — Gruñendo peligrosamente, s