Mundo ficciónIniciar sesiónMatar tu reflejo no es suicidio. Es aceptar que nunca fuiste quien creíste ser.
Seraphina se movía entre los escombros con una gracia que helaba la sangre, cada paso calculado con la precisión de una máquina de guerra. No había rastro de la hermana preocupada que había consolado a Aria durante noches de pesadilla, ni de la aliada que había arriesgado su vida en el palacio. Los ojos que la observaban ahora eran pozos vacíos, carent







