C84- DILEMA MORAL (II)
Stefan miraba su reloj, dentro del Mercedes negro estacionado a tres cuadras de la mansión Chevalier. Era como un animal esperando a su presa, de cada cierto tiempo observaba a través de los binoculares.
Y en un punto estratégico, el francotirador apenas respiraba, con el dedo rozando el gatillo.
—Sale en cinco minutos ―informó otro por el auricular.
Pero Stefan no contestó. Ya lo sabía. Había memorizado cada maldito movimiento del juez, tenía su rutina fija, como todo cob