C160- DIREMOS QUE FUE EL GATO.
C160- DIREMOS QUE FUE EL GATO.
Le apartó la tanga de un tirón y la penetró de una embestida, llenándola por completo. Lucy ahogó un gemido y sus uñas arañaron la madera.
Él no esperó.
Comenzó a mover las caderas con un ritmo duro, controlado, cada empuje más profundo que el anterior.
—Eres tan perfecta— gruñó, aferrándose a sus caderas—. Y voy a hacerte mía en cada maldito sentido.
El escritorio crujió bajo su peso mientras Eros la empujaba contra la superficie, cada embestida derribando libros